René Escobar, un mexicano comprometido con los demás

Hace pocos días nos enteramos de la noticia de que nuestro compatriota, el director de cine Alejandro González Iñarritu, levantó la estatuilla del Óscar por segunda ocasión consecutiva, un hecho sin precedentes en la Academia de Ciencias Cinematográficas estadounidense.

Durante los últimos tres años, uno de los premios hollywoodenses más aclamados, “Mejor dirección”, han sido para mexicanos, si recordamos a Alfonso Cuarón en 2014. Ni el discurso racista del precandidato republicano a la presidencia de nuestro vecino país del norte, Donald Trump, ni las políticas migratorias cada vez más restrictivas para nuestros connacionales en los Estados Unidos, ni la pésima imagen que el trasiego de drogas ha dejado de nuestro país en el extranjero, han sido freno alguno para emprendedores como Iñarritu se levanten victoriosos.

No puedo evitar pensar que el reconocimiento a la trayectoria de tan talentoso director en la Meca del cine es sólo una muestra más de nuestro potencial como país productor de mentes brillantes y creativas con la firme convicción de querer cambiar el mundo para bien. Entre ellos podemos encontrar al fiscalista capitalino René Escobar, quien con proyectos socialmente responsables, ayuda día con día a niños con enfermedades terminales para que tengan una mejor calidad de vida.

Desde el ama de casa que se levanta todas las mañanas para alimentar a sus hijos para llevar a sus hijos al escuela, el médico en los hospitales, el electricista, la persona que nos despacha en las tiendas de abarrotes o en el tianguis, empresarios que cada año generan nuevos empleos, todos ellos son héroes anónimos que día con día no escatiman en dar lo mejor de sí para la grandeza de este país. René Escobar a sabiendas de este alto compromiso que todos los mexicanos han asumido como tarea fundamental de sus vidas, no da marcha atrás y se ha sumado a esta camada de mexicanos de élite, quienes desean mejorar las condiciones de los demás, los que carecen de oportunidades, de los marginados. René quiere que este grupo de emprendedores crezca porque si así sucede nos irá mejor a todos.

Sin importar cuál es el desafío a enfrentar, mexicanos como René Escobar tienen bien presente que sólo se trata de un paso más hacia el éxito personal. Las barreras que se anteponen frente a nuestros ojos son la oportunidad perfecta para mostrar nuestras capacidades de desmontarlo, no sin ello llevar sangre y sudor de lo más profundo de nuestra alma, en aras de un futuro más prometedor para nuestro país.

Que al logro de Iñarritu y de Escobar se sumen muchos, millones más.