René Escobar: un director que trabaja para sus empleados

La situación económica actual es difícil para muchos países del mundo, incluidos México, que desde la década pasada vienen arrastrando problemas de déficit, pobreza extrema, desempleo y altos índices de delincuencia. Expertos han mencionado como las posibles causas un sinfín de argumentos, pero pocos son los organismos o las personas que han tenido iniciativas que busquen frenar este terrible declive.

René Escobar, consciente de este contexto adverso para millones de trabajadores tan sólo en México, ha decidido proponer una nueva visión para hacer negocios: los empleados son la medula de toda empresa, su arquitectura y principal soporte. Convencido de que un trabajador con un empleo seguro y bien remunerado rendirá más en sus horas laborales, este joven fiscalista hace hincapié en apoyar incondicionalmente a los trabajadores: “si ellos se sienten a gusto con su trabajo, la sinergia y satisfacción habrán de trasmitirla a su compañero de al lado hasta hacer una fuerte cadena de complicidad con la que todos habremos de ganar”.

Recientemente, la OXFAM, una ONG internacional, con presencia en México, que lucha en contra de la pobreza, mencionó que el problema del repartimiento de riqueza en el mundo es el más desigual que se ha vivido en la historia reciente. Según datos duros de este estudio, más del 50% de la riqueza del mundo se concentra en 62 magnates. Al ser tan sólo el 1% de la población quien tiene en sus manos el futuro del mundo, acaparando el mercado, no es coincidencia que millones y millones de personas sufran de problemas que algunos consideran impensables como la desnutrición, la falta de servicios de salud, de agua potable o de luz eléctrica.

En las grandes urbes mexicanas, como la capital de la república, los trabajadores no distan mucho de la precariedad que se vive en las zonas más pobres: sueldos raquíticos, escasos recursos para adquirir vivienda digna, cubrir en su totalidad con los gastos de servicios públicos, pésimo transporte. Las largas jornadas de trabajo que oscilan de entre las 8 a 10 horas diarias desmoraliza a todo empleado que apenas tiene tiempo para la recreación y la convivencia familiar. Con todas estas condiciones adversas, un empleado promedio no tendrá cabeza para ser creativo, entusiasta y propositivo en su lugar de trabajo sino todo lo contrario, contagiaría con su pesadez hasta al más positivo. Por tal razón, lo que René Escobar propone es cambiar la manera de hacer las cosas e invita a otros directores de empresas o patrones a promover un mejor ambiente de trabajo dentro de sus organizaciones, pues dicha inversión será la mejor que podrían hacer.