El acueducto, otro motivo para hospedarte en algún hotel en Querétaro

Si piensas hospedarte en algún hotel en Querétaro y preguntas por algo que realmente sea característico de esta ciudad, sin duda te dirán que visites el acueducto. Este acueducto fue construido con la intención de que se facilitara el traslado del líquido vital hacia dicha ciudad. Pese a esto, se dice que este acueducto también tenía la intención de construirlo para declarar su amor a una mujer. Ahora, te contaré un poco sobre ambas historias.

Historia 1: historia oficial

El Marqués de la Villa del Villar del Águila, cuyo nombre original era Juan Antonio de Urrutia y Arana, llegó a México, que en aquellos años se conocía como la Nueva España, hasta el año 1687, haciéndolo con la firme esperanza de poder hacerse de una fortuna de una forma no tan difícil, mismo propósito que tenían todas las personas que llegaban a este país en aquellos días. Pese a esto, para el Marqués eso no fue algo muy complicado, ya que era una persona verdaderamente inteligente, lo que le sirvió de mucho para hacerse de una buena cantidad de dinero en un periodo de tiempo considerablemente corto. En aquellos días, el Marqués contrajo matrimonio con una mujer que era considerada como una de las más ricas de la zona, además de ser una mujer verdaderamente bella. Luego de casarse, estuvieron un buen tiempo viviendo en la capital del país, realizando distintas actividades que después de un tiempo le valieron el nombre de Regidor Perpetuo de la Capital.

Pese a esto, distintas circunstancias hicieron que el Marqués junto con su esposa tuvieran que salir de la ciudad para llegar a la que ahora es la ciudad de Querétaro, en el año 1721. La historia nos cuenta que el Marqués, al momento en el que pisó Querétaro, se dio cuenta de que en la ciudad existía un problema bastante complejo que involucraba el abastecimiento de agua, pues la gente de este sitio solía moverse hacia un manantial que no se encontraba tan lejos para poder acarrear el agua que iban a consumir, pero hubieron distintos negocios que comenzaban a tirar todos sus desechos en ese manantial, lo que provocó, naturalmente, que esa agua quedara ya totalmente contaminada y que fuera inútil que la gente la pudiera seguir usando de la forma en la que lo hacían. Luego de esto, el Marqués, que era una persona verdaderamente creativa e inteligente, creó un proyecto que pudiera resolver este problema de forma inmediata.

De este modo, con una inversión de su propio bolsillo que era de más de unos 88 mil pesos, a la que se le sumó también una suma que puso el Ayuntamiento de esa zona, misma que era de una cantidad considerablemente menor, de apenas 25 mil pesos. Este monumento era algo verdaderamente enorme para sus tiempos, era una estructura que podía superar los 20 metros de altura, así como los 1280 metros de largo, convirtiéndose en una obra realmente importante para sus tiempos, lo que hizo de Querétaro una de las ciudades más modernas dentro de la Nueva España.

Historia 2: historia no oficial

Como lo dije hace unos momentos, hay una segunda historia que se le atribuye a este acueducto, y yo no digo que sea una historia real ni mucho menos, solo digo que es una historia que a misma gente de esta ciudad comenta. Esta historia nos dice que dicho acueducto no fue construido tanto por las buenas intenciones que tenía el Marqués, sino que lo hizo simplemente como un favor a la prima de su esposa, que era una monja.

Según dicen las malas lenguas, el primer encuentro que sucedió entre la monja y el Marqués fue cuando la prima de la esposa llegó a su casa para hacer una simple visita, misma que se prolongaría muchos luego de que ella decidiera quedarse para cuidar de los enfermos que había dentro de esta ciudad. El Marqués, luego de verla a los ojos, nunca pudo olvidar el rostro de esta mujer, ya que de forma casi inmediata quedó flechado de amor por ella.

Un tiempo estuvo el Marqués intentando ocultar este amor, pero no pudo hacerlo por mucho tiempo, pues ese enamoramiento pudo más que su serenidad y en seguida fue a hablar con la monja para declarar su amor por ella, prometiendo hacer lo que fuera con tal de mostrar ese afecto. La monja pensó por un tiempo esa propuesta, y a final de cuentas terminó por aceptar esa oferta, pidiendo al Marqués que construyera algo que fuera capaz de disminuir la cantidad de gente enferma que había dentro de Querétaro.

El Marqués comenzó a pensar en estas palabras, reunió a sus amigos más cercanos para poder pensar en algo que pudiera hacer que menos gente dentro de la ciudad enfermara, y fue entonces que entre todos dieron con la solución de generar dicho Acueducto. Esta construcción duró un poco más de 11 años, pero esa promesa de amor sigue durando hasta hoy.