¿Cómo evitar discusiones en las vacaciones con la pareja?

Llega un momento dentro de las relaciones en que comienzan a considerar la posibilidad de pasar unas vacaciones en pareja, por primera ocasión. Este es un momento muy curioso, pues se empieza a mezclar una sensación de nerviosismo con emoción y un toque de estrés ante lo que se van a enfrentar. De hecho, puede que esto llegue a afectar las decisiones que se deberán tomar desde la decisión hasta que terminen las vacaciones, ya que no es igual ir a un lugar de ecoturismo que a una ciudad de lo más cosmopolita. Como sea, eso se suele pasar por alto durante un buen tiempo, en lo que asimilan que ha llegado el momento de conocer con mayor profundidad a la pareja con quien estás. Sin duda, esto puede ser un momento de mucho estrés.

Y no sólo se trata de estrés, sino de mala suerte. Hay momentos en que no queremos que nada salga mal, pero todo termina siendo peor por las expectativas que habíamos creado del viaje que haríamos. El problema es que algunas películas han creado el concepto de viaje en pareja como la prueba máxima de romanticismo, y no siempre es así, ya que si no viajas con la persona adecuada, el aburrimiento puede llegar a ser lo único que encuentres en tu camino. Pero si han pasado el primer momento en que se dieron cuenta de que no se aburrirían mutuamente, probablemente llegue otro gran momento de tensión cuando sea la hora de ir a la cama. Quizá no hayan pasado una noche completa juntos, incluyendo dormir, roncar y algunas babeadas extra. Esto puede poner muy nerviosas a las personas y, si no se controlan, causar explosiones en el carácter que deriven en peleas absurdas. El chiste es que los viajes pueden sacar lo mejor y lo peor de cada uno, pero es necesario analizar lo que se planea hacer antes de que llegue el momento de partir, para no llegar allá pensando cosas que no son. Pero, en caso de que las peleas comiencen a surgir, también debemos considerar que las discusiones entre parejas son bastante normales y más cuando se trata de un viaje, así que no se preocupen demasiado por esto. A veces, sólo hace falta relajarse un poco más para que las cosas fluyan con toda la tranquilidad que habían estado esperando desde el inicio.

Déjenme contarles una cosa: algún tiempo atrás tuve una amiga que juraba que los viajes eran la mejor forma para comprobar si era tu pareja ideal o no. No recuerdo exactamente en qué basaba su teoría, sólo recuerdo que, desde el inicio, no me pareció del todo coherente. Luego, ella conoció a alguien que realmente le gustaba y que creía que podía ser la persona con quien se casaría. Pero llegó el momento en que decidieron tomar unas vacaciones juntos, y ella se puso tan nerviosa que terminó arruinando el viaje. No sólo porque quiso planear hasta el más mínimo detalle, sino porque nunca se detuvo a preguntarle siquiera qué era lo que él tenía planeado o lo que le gustaría hacer. Ella tenía una idea fija de cómo debía ser un viaje de pareja y nadie la podría mover de ahí. Entre eso y la mala suerte de que se enfermó del estómago, regresó tan avergonzada que no nos contó nada, hasta que nos enteramos que habían roto. Lo más sorprendente es que ella había sido la que había terminado la relación, justificándose en su teoría inicial. Me pareció tan absurdo que preferí callarme por no decirle lo tonta que era, pero qué puedo decir. Así pues, si el viaje no sale tan bien, no hagas lo que hizo mi amiga, ya que sólo habrás perdido la oportunidad de conocer bien a una persona que te gusta.

Otro error que se comete con frecuencia dentro de las historias de viajes entre parejas, especialmente las principiantes, es que quieren pasar juntos hasta el mínimo minuto de las vacaciones. Pero eso no es muy saludable. Si no pasan absolutamente todo el día juntos en casa, no habría motivo para no darse una hora para tomar una siesta mientras el otro lee o algo así.

Finalmente, aunque debí escribirlo al inicio, la organización puede ser otro factor determinante entre que las cosas vayan bien y que no sea así. Desde la forma en que se irán, cómo se van a manejar los gastos, qué tipo de maletas van a necesitar y qué tipo de reglas pondrán para la convivencia, pueden surgir diferencias de opinión que deben ser acordadas y establecidas desde el principio del viaje.

En último lugar, debo aclarar que los viajes tampoco deben tomarse a la ligera. Hay momentos en que uno puede estar más preparado para ello, sin que eso garantice que vaya a salir todo perfecto, pero sí cuando ya se tiene un mayor nivel de madurez que no se había encontrado previamente.